Aunque asegura que en Venezuela "el cambio era necesario", el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, prefiere mantener un tono conciliador y afirma, en una entrevista con Efe, que si este organismo toma partido en la crisis actual, se convertiría en parte del problema.
El diplomático surinamés, que cumple casi un año al frente del organismo, marca distancia con su antecesor, Luis Almagro, y frente a la confrontación directa apuesta por el pragmatismo: "Queremos facilitar soluciones, facilitar una salida a las situaciones; juzgar a uno o a otros no ayuda".
Y ofrece la institución como "mediador seguro y honesto": "Estoy dispuesto a ayudar de una manera diferente. No voy a juzgar a nadie. Pero puedo decirles una cosa: la OEA bajo esta administración es un lugar seguro para discutir asuntos y ver cómo podemos encontrar soluciones".
"Para mí es importante que sigamos mirando hacia el futuro en beneficio del pueblo venezolano (...), si vamos a estar tomando partido por uno u otro, entonces nos convertimos en parte del problema y no somos el mejor negociador, y al mismo tiempo no podemos aislarnos de la situación", apunta desde Madrid.
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