Catia la Mar es una de las localidades más afectadas por el devastador doble terremoto que sacudió Venezuela y uno de los principales focos de la emigración lusa en ese país, lo que explica que sean más de 100 los portugueses muertos por los seísmos, analiza en una entrevista con EFE la profesora universitaria Nancy Gomes.
En esta localidad del estado de La Guaira siguen viviendo los descendientes de generaciones de portugueses que llegaron en los años 50, 60 y 70, como recuerda la profesora.
Gomes acaba de publicar ‘Venezuela: Um País em Suspenso’, que de momento solo está disponible en portugués, y que analiza los acontecimientos políticos que sacudieron la nación latinoamericana a principios de año, pero también la relación que han tenido Portugal y Venezuela a lo largo de las décadas.
La autora, coordinadora de la cátedra de Estudios Iberoamericanos en la Universidad Autónoma de Lisboa (UAL), define su obra como “un retrato sencillo, con una narración accesible y una historia que no solo habla de lo político, sino también de otras dimensiones igualmente importantes como el petróleo, la economía, la cultura, las migraciones y las relaciones exteriores”.
A finales de los años 50, Venezuela era “muy atractiva” y llegaron muchos portugueses, especialmente del archipiélago de Madeira. Más tarde, en los 70, la nacionalización de la industria petrolera y la bonanza que vivió el país latinoamericano hizo que los ciudadanos lusos que vivían allí se beneficiaran.

Según datos del Gobierno portugués, la comunidad lusovenezolana es “una de las mayores comunidades extranjeras en Venezuela”, con cerca de 218.000 ciudadanos inscritos en los Consulados Generales de Caracas y Valencia, sin contar a sus descendientes.
Los portugueses se integraron “muy fácilmente en la sociedad venezolana” y les gustó, contó Gomes, quien nació en el país latinoamericano.
Se acabaron vinculando a actividades en las que se relacionaban muy estrechamente con la población local, al frente de panaderías o tiendas de comestibles, lo que les permitió construir casas y ahorrar dinero para enviar a la familias, convirtiendo las remesas en un factor importante en la relación bilateral.
Con la llegada de Hugo Chávez en 1999, continuó la experta, las cosas “se complicaron en lo que respecta a la cuestión financiera” y se produjo una caída drástica en el envío de dinero a Portugal, pero muchos portugueses permanecieron allí.
La migración venezolana en Portugal, sin embargo, no fue tan numerosa, y no ha sido hasta estos últimos años que se empiezan a ver más ciudadanos de Venezuela en el país ibérico. Los datos siguen señalando que son unos 20.000, lejos de la comunidad brasileña, por ejemplo, que rondan los 574.000, según cifras oficiales.

Con el paso de los años, Portugal y Venezuela han mantenido una relación de “amistad”, en palabras de Gomes.
En cuanto a los acontecimientos políticos que motivaron el libro, la intervención de Estados Unidos y la captura del depuesto presidente Nicolás Maduro, Gomes dijo que no fue una sorpresa, y que el presidente estadounidense, Donald Trump, ya llevaba tiempo advirtiéndolo.
Estos hechos “abren la puerta a una nueva etapa marcada por el intervencionismo” en la región, reflexionó, aunque en realidad el Gobierno venezolano no se vio afectado. “El régimen continua y el terremoto pone de manifiesto que los problemas del país no se limitan solo a lo económico”.
“El terremoto puede tener —son solo hipótesis— un impacto en la forma en que la Administración Trump perciba la situación en Venezuela, dependerá de cómo gestione la catástrofe el Gobierno interino y del descontento de la población, que ya se está haciendo evidente”, opinó la profesora, quien dijo que el escenario actual podría “acelerar el proceso de transición”.
Aunque también puede pasar lo contrario, matizó, que el Gobierno liderado por Delcy Rodríguez “gane algo más de tiempo y que la transición se posponga”.
“Aunque tengo algunas dudas respecto a este último escenario, porque la situación del país exige una respuesta urgente, que no es solo humanitaria, sino también política: ¿Quién va a gestionar la ayuda humanitaria y de qué manera?”, cuestionó.
La respuesta a la catástrofe, en palabras de Gomes, es “una prueba, la peor pesadilla de la Administración de Delcy Rodriguez” por “la falta de recursos, de organización”, entre otros. EFE

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