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domingo, 23 de agosto de 2026

América Latina se blinda contra el crimen organizado bajo la sombra de Donald Trump

 



La Policía de Ecuador detiene a dos presuntos narcotraficantes durante una redada en Tonsupa, en 2024. GETTY IMAGES

 

Un sicario que oculta su rostro con un casco de motocicleta dispara en la cabeza de la abogada Helenn Guilianna Silva Padilla, quien se encontraba comiendo en un restaurante con tres amigos. La letrada pierde la vida de manera inmediata y el asesino se escapa en la moto sin que por el momento haya sido capturado. El crimen sucedió el pasado 15 de agosto en la provincia de Pacasmayo, en la región norte de Perú. Al día siguiente, tres personas son asesinadas a balazos en Nueva Santa Rosa de Colomba, en Guatemala, y los criminales también logran huir. Menos suerte tuvieron dos pandilleros del Barrio 18 que pretendían atentar contra mototaxistas y que murieron el pasado domingo en El Jícaro (Guatemala) tras enfrentarse a tiros con agentes de la Policía Nacional Civil.

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Por Asier Vera | EL MUNDO




Los crímenes y la inseguridad forman parte del día a día de América Latina y el Caribe, regiones que concentran el 8% de la población mundial, pero representan cerca de un tercio de los homicidios globales, con una tasa de 17,6 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2025, según un informe de InSight Crime. El pasado año se registraron 108.838 homicidios, lo que convierte a esta región en la más violenta del mundo, pese a que hubo una reducción del 5% respecto a 2024, cuando la tasa se situó en 19,3 homicidios por cada 100.000 habitantes.

El narcotráfico, las guerrillas, el crimen organizado, el sicariato, las pandillas, el tráfico de personas y la minería ilegal campan a sus anchas en una región que ha visto cómo en los últimos años la inseguridad se ha extendido a países que hasta hace poco tenían tasas bajas de homicidios, como Costa Rica, Uruguay o Chile.

La estrategia de militarizar la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado también la puso en marcha México, que acabó con la vida del líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho. Asimismo, capturó al fundador del Cartel de Sinaloa, Ismael El Mayo Zambada, quien fue condenado a cadena perpetua en Estados Unidos el pasado mes de julio por cargos de narcotráfico. Esas operaciones no han impedido que en México sigan operando con total impunidad el CJNG, el Cartel de Sinaloa, el Cartel del Golfo, el Cartel del Noroeste o La Nueva Familia Michoacana, entre otros.

El secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, habla en la reunión de la Coalición Contra los Cárteles de las Américas (A3C), que reúne a jefes de fuerzas de seguridad de diecinueve países en Ciudad de Panamá (Panamá). EFE/ Carlos Lemos

 

MILITARES DE EEUU EN LATINOAMÉRICA

Precisamente, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó la semana pasada durante una visita a Panamá que países como Colombia, Guatemala y Honduras habrían permitido que militares estadounidenses lleven a cabo operativos terrestres como los vistos en contra de las denominadas narcolanchas, que causaron la destrucción de 60 barcos y más de 200 muertes. Ecuador ya lanzó en marzo misiones militares con Estados Unidos, después de que el Gobierno de Trump declarase como “organizaciones terroristas” a más de 20 grupos criminales de la región.

Tras Ecuador, uno de los primeros en dar luz verde a esta intervención militar estadounidense contra el narcotráfico es el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, quien pretende unirse al Escudo de las Américas, la coalición fundada en marzo por Donald Trump, que ya integran 18 países con el objetivo de enfrentarse al crimen organizado. El pasado 4 de agosto, Washington activó el Grupo de Trabajo Conjunto del Hemisferio Occidental, una nueva estructura militar permanente que coordina a los citados 18 países, entre los que se encuentran Argentina, Ecuador, El Salvador y Chile.

El ex director de Seguridad Pública del Ministerio del Interior de Chile, Jorge Araya, considera que sería “humillante” que Washington meta militares en Latinoamérica con la excusa de combatir el crimen organizado. “Así se estaría perdiendo soberanía y el país termina siendo controlado por otros”, advierte, al tiempo que recuerda que Estados Unidos tiene cifras de delitos y criminalidad altas y, por ello, se pregunta “por qué se va a convertir en adalid de una supuesta seguridad si no tiene autoridad moral”.

Respecto al Escudo de las Américas, Araya cree que es una instancia con un perfil “absolutamente ideológico que reedita un poco la guerra fría”, dado que, a su juicio, pone de manifiesto un “egoísmo total” de Trump en las relaciones internacionales porque impone condiciones a los países de Latinoamérica para controlar el crimen organizado, pero al final sólo busca “mejorar la situación de Estados Unidos y no del resto de la región”.

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