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miércoles, 5 de agosto de 2026

El último que apague la luz: 17 años de excusas, apagones y promesas incumplidas por el chavismo

 


La Patilla

 

La nueva emergencia eléctrica anunciada por el régimen de Delcy Rodríguez volvió a poner sobre la mesa un problema que acompaña al chavismo desde hace casi dos décadas. Desde 2009, los gobiernos de Hugo Chávez, Nicolás Maduro y ahora la administración interina han decretado emergencias, activado planes especiales, creado estados mayores eléctricos, cambiado ministros y prometido recuperar el Sistema Eléctrico Nacional. Sin embargo, mientras las soluciones fueron cambiando, también lo hicieron las explicaciones oficiales sobre las causas de una crisis que continúa afectando al país.

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Durante estos 17 años, la narrativa del poder pasó de responsabilizar a la sequía y al fenómeno El Niño a denunciar sabotajes, ataques terroristas, conspiraciones internacionales, sanciones, “guerra eléctrica”, ataques cibernéticos y electromagnéticos, hasta llegar a los terremotos de 2026 como la explicación más reciente del deterioro del sistema.

El origen de la crisis

La historia comenzó en 2007, cuando Hugo Chávez estatizó el sector eléctrico con la promesa de modernizar la infraestructura y unificar la operación bajo Corpoelec. Dos años después, el descenso histórico del embalse de Guri obligó al Gobierno a aplicar los primeros racionamientos nacionales. Chávez atribuyó la situación a la sequía provocada por el fenómeno El Niño y pidió a la población reducir el consumo. “Apaguen los bombillos”, exhortó durante una de sus alocuciones.

La crisis escaló rápidamente. En enero de 2010 suspendió los racionamientos en Caracas tras reconocer errores en su aplicación y removió al primer ministro de Energía Eléctrica, Ángel Rodríguez. Su reemplazo, Alí Rodríguez Araque, asumió el despacho mientras Chávez firmaba el Decreto 7.228, que declaró el Estado de Emergencia sobre la Prestación del Servicio Eléctrico Nacional y permitió contrataciones extraordinarias para intentar recuperar la capacidad de generación.

Pero fue durante esa primera emergencia cuando apareció un elemento que marcaría el discurso oficial durante los años siguientes. Sin abandonar la explicación de la sequía, Chávez comenzó a denunciar que el sistema también era víctima de actos de sabotaje. Alí Rodríguez reforzó esa versión al afirmar“No tengo duda de que muchas de las fallas que están ocurriendo son producto del sabotaje. Estamos investigando”.

La promesa de los 100 días

Cuando Nicolás Maduro llegó al poder en 2013 heredó un sistema que seguía mostrando señales de fragilidad. Una de sus primeras decisiones fue volver a declarar la emergencia eléctrica y nombrar como ministro a Jesse Chacón, quien presentó un ambicioso plan para estabilizar el servicio.

Su promesa terminó convirtiéndose en una de las más recordadas de la historia reciente del sector. “Como yo sí creo en eficiencia o nada, si en 100 días no logramos lo que estamos previendo en el plan, este señor que está aquí pone su renuncia”, aseguró al presentar el denominado Plan de los 100 días.

Aunque el programa contemplaba inversiones millonarias y la recuperación de miles de megavatios, la estabilidad nunca llegó. Por el contrario, durante ese mismo año comenzaron a registrarse nuevos apagones nacionales y Maduro empezó a utilizar con frecuencia un concepto que dominaría el discurso oficial durante la siguiente década: el “sabotaje eléctrico”.

La guerra eléctrica

El giro definitivo llegó en 2015 con la designación del mayor general Luis Motta Domínguez al frente del Ministerio para la Energía Eléctrica. Bajo su gestión, el término “guerra eléctrica” pasó a convertirse en la explicación recurrente de cada interrupción importante del servicio.

Mientras los cortes se multiplicaban en estados como Zulia, Táchira, Mérida y Lara, el Gobierno aseguraba que enfrentaba ataques contra subestaciones, líneas de transmisión, transformadores e instalaciones estratégicas. Paralelamente continuaban los anuncios de recuperación de plantas termoeléctricas y nuevas inversiones para estabilizar el sistema.

La mayor prueba llegó el 7 de marzo de 2019, cuando Venezuela sufrió el apagón más grande de su historia contemporánea. Millones de personas quedaron durante días sin electricidad, colapsaron las telecomunicaciones, el Metro de Caracas dejó de funcionar y numerosos hospitales quedaron sin energía.

Motta Domínguez aseguró que el evento obedecía a un sabotaje contra Guri. Horas después, Maduro elevó el tono de las acusaciones y denunció un “ataque cibernético”, seguido de un supuesto “ataque electromagnético”, atribuyendo posteriormente la responsabilidad a Estados Unidos, a dirigentes opositores y a una conspiración internacional contra Venezuela.

Cambian los ministros, no la crisis

Después del apagón de 2019 comenzó otra etapa de constantes cambios en la conducción del sector. Igor Gavidia, Freddy Brito, Néstor Reverol y Jorge Márquez ocuparon sucesivamente el Ministerio para la Energía Eléctrica o asumieron responsabilidades directas sobre Corpoelec. Cada relevo estuvo acompañado por nuevos planes de recuperación, anuncios de incorporación de megavatios y promesas de estabilización.

Sin embargo, los apagones continuaron afectando amplias zonas del país. En agosto de 2024, un nuevo colapso eléctrico volvió a dejar sin servicio a buena parte del territorio nacional. Maduro denunció entonces un “ataque criminal” contra el Sistema Eléctrico Nacional y ordenó activar otra vez operativos especiales para proteger la infraestructura.

Delcy, la misma vocera de siempre

La salida de Nicolás Maduro del poder y la llegada de Delcy al frente del régimen no alteró el panorama eléctrico. Tras los terremotos del pasado 24 de junio, el chavismo aseguró que varias plantas termoeléctricas resultaron afectadas, entre ellas Termocarabobo, y anunció un nuevo Plan de Recuperación de Energía Termoeléctrica.

Pero la presencia de Rodríguez al frente de esta nueva contingencia no representa un episodio aislado. Trece años antes, cuando ocupaba el cargo de ministra de Comunicación e Información, también fue la encargada de dar la cara durante uno de los apagones más graves registrados en el país. El 3 de septiembre de 2013, una falla dejó sin electricidad a cerca del 70 % del territorio nacional, en un momento en el que Estados Unidos aún no había impuesto sanciones contra Venezuela, las cuales comenzarían dos años después.

Aquella noche, Rodríguez informó que la interrupción obedecía a “una falla en la línea 765” y transmitió el mensaje de Maduro, quien calificó el apagón como una situación “abrupta, extraña, sospechosa e inesperada”, al tiempo que ordenó desplegar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para resguardar las zonas afectadas.

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La cronología de los hechos muestra que los grandes apagones nacionales, así como las denuncias de supuestos sabotajes contra el Sistema Eléctrico Nacional, comenzaron mucho antes de que el chavismo incorporara las sanciones internacionales a su explicación sobre la crisis. Con el paso de los años, el discurso oficial fue sumando nuevos responsables —desde la sequía y el fenómeno El Niño hasta las sanciones, los ataques electromagnéticos y, más recientemente, los terremotos—, mientras Delcy pasó de ser la vocera de aquellas primeras contingencias a encabezar hoy una nueva etapa de recuperación del sistema.

La cronología de los acontecimientos muestra que las explicaciones del chavismo fueron cambiando con el paso de los años, mientras la crisis eléctrica permanecía. Entre 2009 y 2010, el chavismo atribuyó las fallas a la sequía, el fenómeno El Niño y el incremento del consumo eléctrico. A partir de 2013 comenzaron las denuncias de sabotaje. Desde 2015, la llamada “guerra eléctrica” se convirtió en el eje del discurso oficial. En 2019 aparecieron las acusaciones de ataques cibernéticos, electromagnéticos y conspiraciones internacionales. Posteriormente, el régimen sumó las sanciones estadounidenses como una de las causas del deterioro del sistema. Finalmente, tras los terremotos de 2026, el fenómeno natural pasó a ocupar el centro de las explicaciones del régimen.

Pero hubo algo que sí permaneció intacto durante diecisiete años: el libreto del chavismo. Cambiaron los ministros, los presidentes de Corpoelec, las explicaciones y hasta los supuestos responsables de la crisis. Se anunciaron planes de emergencia, estados mayores y millonarias inversiones que prometían rescatar el Sistema Eléctrico Nacional. Lo único que nunca llegó fue la solución. Hoy, casi dos décadas después de que Chávez declarara la primera emergencia eléctrica, Venezuela sigue padeciendo apagones y racionamientos, mientras el aparato oficialista continúa atribuyendo el colapso a nuevos factores sin lograr revertir una crisis que nació y se desarrolló bajo su propio control.

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