
El empresario elegido por el equipo de Donald Trump para desempeñar un papel central como intermediario en la nueva estrategia petrolera de Estados Unidos en Venezuela tiene a sus espaldas una larga trayectoria de negocios vinculados a intereses rusos. Un informe elaborado por un grupo de investigadores venezolanos en Washington, que ha sido facilitado a ABC esta semana, reconstruye cómo Alejandro Betancourt, investigado judicialmente en España, desembarcó en el sector petrolero venezolano a través de una estructura empresarial compartida con Gazprombank, una de las principales entidades financieras ligadas al Estado ruso, sancionada además por EE.UU.
Por David Alandete | ABC
El informe sitúa en el centro de esa relación una sociedad constituida en Países Bajos, Gazprombank Latin America Ventures. A través de ese vehículo, los socios de Betancourt y los intereses rusos participaron en Petrozamora, la empresa mixta que explotaba campos petroleros junto a PDVSA. El Estado venezolano conservó el 60% del negocio y la sociedad vinculada a Gazprombank obtuvo el 40%, con derechos desde 2012 sobre campos del lago de Maracaibo que posteriormente fueron ampliados. Según informaciones publicadas en 2022, Gazprombank cedió entonces su participación a PDVSA.
Betancourt llevaba años cultivando contactos en Washington, algunos de ellos posteriormente vinculados al entorno de Trump. En 2017, Hawkers, la empresa que controlaba, contrató a Ballard Partners, una firma de ‘lobby’ en la que entonces trabajaba Susie Wiles, hoy jefa de Gabinete de la Casa Blanca. Dos años después, Betancourt contrató a Rudy Giuliani, entonces abogado personal de Trump, para representarle mientras era objeto de interés del Departamento de Justicia. Este participó en una reunión con responsables de Justicia en la que sus abogados argumentaron que Betancourt no debía ser acusado.
La conexión con Rusia resulta especialmente llamativa porque la Casa Blanca ha justificado su nueva estrategia petrolera precisamente como una forma de reducir la influencia de Rusia y China en Venezuela. Altos funcionarios en Washington han defendido a Betancourt como un «operador probado», capaz de aumentar rápidamente la producción, y su compañía, North American Blue Energy Partners (NABEP), se ha convertido en una pieza central de una operación sobre campos con unos 65.000 millones de barriles de reservas que controla el chavismo, según la Administración estadounidense.
La estructura empresarial descrita en el informe se remonta a 2011. Ese año Betancourt y sus socios Pedro Trebbau y Francisco Convit constituyeron la empresa Derwick Oil & Gas en Barbados. Según OCCRP y los documentos citados por el informe, Derwick se asoció con Gazprombank a través de Gazprombank Latin America Ventures. Los intereses de Betancourt y sus socios no figuraban directamente bajo el nombre de Derwick en la empresa petrolera venezolana, sino dentro de la sociedad compartida con el grupo ruso, afirma el informe.
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