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martes, 29 de septiembre de 2026

Bloomberg reveló lo que planeaba Alejandro Betancourt antes de la caída de Nicolás Maduro

 


Alejandro Betancourt, empresario venezolano conocido por la trama de Derwick.

 

Alejandro Betancourt llevaba casi dos años reconstruyendo su imperio petrolero en Venezuela cuando las fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro. Desde abril de 2024, el empresario de 46 años resolvió una antigua disputa con la petrolera estatal venezolana (Pdvsa), regresó a un prometedor campo al que había perdido acceso y fue sumando nuevos proyectos.

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Por Andreina Itriago, Ben Bartenstein y Patricia Laya | Bloomberg




Para diciembre de 2025, semanas antes de que efectivos de la Fuerza Delta incursionaran en Caracas en la madrugada del 3 de enero, Betancourt ya estaba aumentando los pedidos de equipos de perforación. Financió esa expansión con la fortuna y la reputación que había construido como operador del sector energético durante buena parte de las últimas dos décadas.

Apenas unos días después de la salida de Maduro, Betancourt ayudó a facilitar algunos de los primeros contactos entre Washington y las nuevas autoridades de Caracas, incluidos acercamientos con funcionarios de los departamentos del Tesoro y de Energía, según dos personas familiarizadas con las conversaciones.

Betancourt fue consolidándose como un puente entre ambos gobiernos y como alguien “capaz de contribuir a acelerar la recuperación económica” de Venezuela, según personas al tanto del asunto. Ahora es la persona “más influyente” en los esfuerzos del presidente Donald Trump por transformar la industria petrolera venezolana.

Es un giro notable para el empresario radicado en Londres, que durante años estuvo bajo investigación en EEUU, Venezuela, Suiza y España. Este año, Betancourt visitó la Casa Blanca después de mantenerse alejado de EEUU durante unos siete años por temor a una investigación del Departamento de Justicia sobre sus negocios, según fuentes. Allí se reunió con funcionarios para analizar cómo acelerar la producción petrolera de Venezuela, dijeron las personas.

Betancourt también se ha reunido en Caracas con Delcy Rodríguez, según las fuentes. La semana pasada estuvo en Nueva York mientras Rodríguez y una delegación venezolana participaban en la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU).

Su influencia quedó en evidencia el mes pasado, cuando EEUU anunció una asociación con su empresa que otorga a la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono una participación en hasta 17 campos petroleros venezolanos y le brinda a Betancourt el pleno respaldo de Washington. El gobierno estadounidense estima que el acuerdo da acceso a hasta 65 millones de barriles de reservas.

Su exposición legal podría darle a Washington cierto margen de presión. Dos funcionarios involucrados en la investigación del Departamento de Justicia dijeron que la administración ve una ventaja en tratar con empresarios que siguen bajo escrutinio de EEUU. Según explicaron, Betancourt y otros “bolichicos” podrían ser más receptivos a las exigencias de Washington debido a esa situación.

Betancourt declinó hacer comentarios. Los departamentos de Justicia, Energía y Tesoro de EEUU no respondieron a las solicitudes de comentarios.

Un alto funcionario de la administración, que habló durante una sesión informativa el 1 de septiembre, reconoció la inusual trayectoria de Betancourt y dijo que no es precisamente un candidato a “santo”, pero sí un operador probado capaz de hacer el trabajo.

Hijo del pianista Leopoldo Betancourt y de la diseñadora de joyas Lilia López, estudió en el Instituto Cumbres, un exclusivo colegio católico para varones en una zona acomodada de Caracas, y luego asistió a un internado en Wisconsin. Betancourt ha dicho que obtuvo una licenciatura de la Universidad de Suffolk, en Boston, y un MBA ejecutivo de la Universidad de Oxford.

Su gran oportunidad llegó durante el gobierno del fallecido expresidente Hugo Chávez. Entró al negocio petrolero alrededor de 2005, cuando comenzó a trabajar para Clyde Meltzer, exsocio del multimillonario operador de materias primas Marc Rich. En 2007 se incorporó a la empresa latinoamericana del banco ruso Gazprombank.

En 2009, la firma de Betancourt, Derwick Associates, obtuvo sus primeros contratos para suministrar equipos eléctricos de emergencia mientras Venezuela sufría apagones crónicos. La compañía instaló varias plantas que terminaron generando mucha menos capacidad de la contratada, en gran medida porque sus turbinas eran obsoletas o poco adecuadas para la red eléctrica venezolana.

Los jóvenes empresarios detrás de Derwick se convirtieron en símbolo de una nueva clase de emprendedores venezolanos cuyas fortunas crecieron rápidamente al ritmo del gasto público. Sus críticos los bautizaron “bolichicos”, una combinación de “bolivariano” y “chicos”, término usado en Venezuela para referirse a hombres jóvenes.

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