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sábado, 3 de febrero de 2007

CUMANÁ: IRREPETIBLE Y ETERNA de Silvio Orta


Cumaná: Irrepetible y eterna

Silvio Orta


Una ciudad jamás se repite. Una ciudad es ciudad cuando no se la encuentra en ninguna otra parte.Nadie, nunca, le hallará facsímil ni fotocopia. Las entidades naturales adquieren identidad plena cuando la humana ciudad las integra. El Ávila es montaña distinta en tanto Caracas, irrepetible, así lo torna, y Aquiles le da los buenos días como a cualquier parroquiano. El Orinoco es río distinto cuando en Angostura contrasta su horizontalidad deslizante con la verticalidad ascendente de la Catedral. El Río de la Plata lo es al hacerse pampa líquida de ese Buenos Aires cuya mítica fundación registrara Borges en irrepetible acta poética, ¿por qué no copiarla, junto con lo de Aquiles, y cortar esto que a nadie interesa? La Cumaná de nuestros indígenas, al que llamó Manzanares algún colonizador insomne en su nostalgia madrileña, como supone José Mercedes Gómez, abre a nuestros franciscanos la posibilidad de fundar un núcleo urbano en tierra firme. Nuestra ciudad se adosará a sus márgenes, amorosa y temerosa, hasta décadas recientes en que habitantes, explotadores y gobernantes la han echado a morir. Vergüenza de la condición humana. Desidia y agresión que pagaremos con sed y dolor. La aldea global avizora conflictos por carencia de agua, desarrollo sin evaluación de lo ecológico y lo sustentable y por el cambio climático, si somos litoral ¿no debería estarse previendo cómo nos afectará? Se me ocurre que al diseñar el aliviadero no se pensó que el humano envalentonado pasaría a menospreciar el agua que le diera vida y a la que antes imploraba. Faltó un pedagógico dispositivo inundante. En 1977, se fijó el Manzanares como límite oeste de un centro histórico que vuelve a sonar tras presentarse el Plan Integral de Desarrollo de dicho centro, proyecto conjunto de alcaldía y la UDO para la celebración, en 2015, dentro de ocho años, de los quinientos de la ciudad. Del geógrafo Luís Germán Pérez, asesor de la comisión pentacentenaria, sé de su conocimiento y amor por la ciudad. No conozco a los demás integrantes. Pero a todos, respetuosamente, reitero lo que vengo sosteniendo, disculpen el ‘yoísmo’, quizá es imposible escapar a la mala influencia de modos personalistas, únicos y supremos. Cumaná acumuló tantos problemas, tan grandes y complejos, que hoy día es un solo problema. Nada sólido se logrará, pues, si no se acomete un plan integral para la ciudad toda, atendiendo al Centro Histórico y al Manzanares, tanto como a La Llanada y Brasil, Caigüire y El Peñón, Bebederos y Barrio Sucre, San Luís y su playa, zonas industriales, comerciales y turísticas. Todo planificado rigurosamente, plata en mano y disposición a impedir manos sucias en el caldo (si reviviera el Mariscal), con participación del sector privado, o inversiones nacionales y extranjeras, y un largo etc.Un plan pensado al menos para un siglo. ¿Mucho? Al contrario, muy poco, si se mira cuán lejos andamos de la visión de quienes fundaron y refundaron a Cumaná pensándola irrepetible, eterna.

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