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domingo, 18 de febrero de 2007

EL EPÍLOGO DE LOS AÑOS SESENTA de Francisco Alarcón

2001/ND
No sabemos si en la generación de los años sesenta, buscando la “redención” de los valores sociales se halla la miseria de hoy, siendo el régimen actual el epílogo de ella. Sea lo que sea, fueron mal canalizadas esas inquietudes y no parece existir un exponencial de generación creciente. Tan sólo observamos un panorama infortunado que fue inducido por esos chicos. Quienes militamos en los partidos de izquierda en esa década, sabemos cómo se disgregaron aquellos identificados como de “izquierda”. En primer lugar, quienes prontamente nos apartamos en forma definitiva. Los que conspiraron contra la democracia instaurada por Betancourt y se beneficiaron de ella, adviniendo con el tiempo en el régimen Chávez. El último grupo son los cofrades que nunca dejaron de ser guerrilleros de oficio, casi extinguidos en apariencias y que, ahora son los vectores principales del chavismo. Dura realidad cuando percibimos la aparición de un “socialismo de siglo XXI” que, afina los mismos paradigmas “reputados” en los sesenta en las publicaciones de la URRS, Nikitín, la filosofía de Rosental y Iudin o cualquier panfleto chino, donde el provecto Mao, esbozaba su método para engordar cochinos. Qué parecido con lo que hoy pregona Chávez en su monsergas, cómo recuerda a los gallineros verticales y cultivos organopónicos. Venezuela es irreconocible con esa porción de camisas rojas que, pueden provenir de una vocación equivocada o de un desmadre natural social que beneficia a Chávez. Canalizando todas las desatenciones de muchos años por parte de la social democracia. Las misiones no solventan la situación, pero a la gente les gusta soñar y vivir de las promesas, con un libertinaje sin precedentes que, terminará cuando el “comandante” lo disponga o desaparezca. Eso somos en esta época, quizá de invariable inspiración en los años sesenta, cuando se alimentaron pasiones para que el volcán eructara toda su lava contenida, en el siglo XXI. Todavía vemos a los viejos marxistas devanándose el coco, y debatiendo si se trata de una dictadura del proletariado la que quiere asumir Chávez, o es otra cosa. Si lo es, no vemos a ningún proletariado próximo a él, y si no lo es, él dirá que sí lo es, y al final tendrá los mismos resultados, siendo una dictadura del carajo. Quién insertó a Chávez en la FAN, pregúnteselo a ellos, quién lo incorporó a la juventud comunista para que ulteriormente diera el golpe, tampoco lo sabemos. Fue el momento, cuando los izquierdistas coexistieron en la democracia y conspiraron contra ella; y hoy, se empiezan a preocupar, viendo cómo se aleja una salida electoral y mirando cómo se desvanecen sus privilegios. Esta verdad es incontrovertible, cuál es la cuestión, ser o no ser chavista. Ser chavista será una raya y no serlo será perder las prerrogativas terrenales. Quién será el culpable o los culpables de esta tragedia, quiénes sembraron el marxismo, quiénes lo mantuvieron y vivieron toda la vida de él, o quiénes actualmente lo cosechan. Axiomáticamente la génesis está en los años sesenta, y los actos de constricción distan ya del poder supremo de Chávez. Qué hará la izquierda que emergió en los años sesenta y que no comulga con el chavismo, lamer lo poco que queda de democracia, diciendo que Chávez es un autócrata y que la oposición debe estar unida para los próximos comicios. No me jo… Camaradas, ese cuento ya en este país no se lo cree nadie, mejor empiecen a renovarse ideológicamente para que puedan derrotar a sus propios fantasmas. Más vigencia tienen los pensamientos de Alberto Adriani o las premoniciones de Gustavo Herrera que, cualquier evocación marxista-leninista. Su recuerdo casi raya en el autismo, y la inspiración de continuar siendo izquierdista es iconoclasta. El orbe quiso libertad y paz y lo logró sacudiéndose el marxismo. Aquí seguimos en el “debate de ideas” tratando de resolver el problema cardinal con una dictadura militarista. Terminemos con el epílogo de los sesenta para comenzar el siglo XXI.

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