TRINIDAD, Bolivia (Reuters) - La oposición conservadora de Bolivia extenderá el domingo su desafío al presidente Evo Morales con dos referendos de autonomía, en el norte del país, que seguirán los pasos del proceso de autogobierno iniciado en el rico distrito de Santa Cruz.Los referendos para aprobar estatutos de autonomía en los departamentos amazónicos de Beni y Pando, que como el proceso de Santa Cruz han sido desautorizados por el Gobierno, sumarán tensión a un largo conflicto político que ha provocado preocupación en países vecinos y organismos internacionales.
En una guerra que tiene al calendario como factor clave, la derecha trata de poner en vigencia autonomías regionales antes de que el indígena Morales, un estrecho aliado del venezolano Hugo Chávez, logre "refundar" Bolivia con una nueva Constitución "plurinacional" y una economía regida por el Estado.
"Además del rechazo a la reforma agraria (...) la autonomía es también un deseo de debilitar la base de apoyo a Morales," dijo Kathryn Ledebur, presidenta de la Red Andina de Información, un centro de investigación con sede en Bolivia.
En su opinión, esas consultas regionales ahondarán una crisis complicada además por referendos revocatorios de mandatos del presidente y los prefectos de los nueve departamentos, convocados para agosto por iniciativa de la oposición.
NO DETENDRAN AL GOBIERNO
Morales se mostró enérgico el viernes ante el desafío de los referendos, asegurando en la capital de Pando, Cobija, que no serán detenidas las "profundas transformaciones" que impulsa su Gobierno.
"Esos grupos que no quieren cambio (...) tal vez tumbarán al indio, pero jamás van a tumbar a pueblos que buscan igualdad y equidad," dijo ante partidarios congregados en la ciudad amazónica, a unos 1.000 kilómetros al norte de La Paz.
Mediaciones de la Iglesia Católica, la Organización de Estados Americanos y países "amigos" como Argentina, Colombia y Brasil no han logrado frenar los procesos autonómicos, con los que latifundistas y grupos conservadores del noreste tropical han paralizado el cambio constitucional, que es masivamente apoyado en el occidente andino.
Los referendos autonómicos amazónicos avanzan por el camino marcado el 4 de mayo por Santa Cruz, el departamento más dinámico de la economía y principal bastión de la derecha, y culminarán en Tarija, el distrito con las mayores reservas de gas natural, que prevé su consulta para el 22 de junio.
Unos 161.000 ciudadanos (poco más de 134.000 en Beni y 27.000 en Pando) están habilitados para votar, según informes de las cortes electorales de ambos distritos que en los últimos días han sido blanco de denuncias de irregularidades porque no tienen el aval de la Corte Nacional Electoral.
Justamente por la falta de reconocimiento de las autoridades electorales, en línea con el Gobierno izquierdista, las votaciones del domingo no tendrán resguardo policial ni militar debido a que los mandos superiores se apegaron al criterio oficial de que los referendos son ilegales.
LEJOS DEL CENTRO
Con las fuerzas del orden llamadas a no intervenir, en las últimas dos semanas se han registrado choques entre grupos afines a los líderes locales que buscan la autonomía y partidarios del Gobierno, que han dejado varios heridos leves.
Los grupos progubernamentales, principalmente campesinos e indígenas, impulsan la abstención y el voto por el "No," respaldando en cambio la vigencia de la nueva Constitución, que llevará las autonomías hasta provincias y pueblos indígenas.
La pugna electoral del domingo tendrá como escenarios a los dos departamentos bolivianos menos poblados, que en conjunto representan el 5 por ciento de los 10 millones de habitantes y un 25 por ciento de la superficie de todo el país.
Mientras Beni es el centro nacional de la producción de carne vacuna, Pando lo es de la castaña, que es exportada a Europa y a Estados Unidos.
Los líderes del movimiento autonomista aprovecharon las concentraciones de cierre de campaña por el "Sí," en la noche del jueves, para atacar nuevamente a Morales y arreciar con acusaciones de que promueve la violencia para tratar de mantener el modelo centralista de gobierno.
Los prefectos derechistas de Beni, Ernesto Suárez, y de Pando, Leopoldo Fernández, no han respondido a las denuncias oficiales de que las autonomías sólo buscarían proteger intereses de latifundistas, entre ellos empresarios ganaderos y exportadores de castaña que "explotan" a jornaleros.
Los estatutos a votarse en Beni y Pando, igual que el de Santa Cruz, dejarán en manos de los prefectos, futuros "gobernadores," la política de tierras y el control de migraciones internas y externas.
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