
BOGOTA (Reuters) - Los camioneros de Colombia, con banderas y pancartas, extendieron el viernes su huelga a Bogotá para presionar al Gobierno a un acuerdo sobre fletes, una protesta que comenzó a provocar alzas de los alimentos en las ciudades y afectó a las exportaciones de café.
Unos 200 camiones, haciendo sonar sus bocinas, recorrieron varias de las principales calles de la capital colombiana provocando congestiones en el tránsito de vehículos.
Los transportistas no lograron estacionar sus vehículos frente a la sede del ministerio de Transporte como lo tenían previsto.
Policías antimotines y soldados del Ejército rodearon la sede del ministerio, mientras que otros efectivos de las Fuerzas Armadas en motocicletas escoltaron a los camiones durante el desplazamiento para evitar bloqueos de vías.
La Asociación Colombiana de Camioneros (ACC) informó que más de 100.000 transportistas participan en la protesta, pero el Gobierno sostiene que la cifra es menor.
La ACC exige que el Gobierno haga cumplir una tabla de fletes que está vigente con el argumento de que las empresas que contratan carga pagan precios menores lo que tiene al borde de la quiebra a los camioneros, a lo que se suma los altos costos de los combustibles y de los peajes.
"Así como estamos, estamos quebrados," dijo Enrique Hernández, un camionero que participó en la jornada de protesta de Bogotá.
El ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, mantiene una posición inflexible, sin que se vislumbre una solución a la huelga que comenzó a provocar alzas en los precios de los alimentos en algunas ciudades como Bogotá.
La huelga ha afectado las exportaciones de café, pero un mayor impacto en el mercado internacional del grano podría sentirse a partir de la próxima semana si no se llega a una solución, de acuerdo con los expertos.
Unos 200 camiones, haciendo sonar sus bocinas, recorrieron varias de las principales calles de la capital colombiana provocando congestiones en el tránsito de vehículos.
Los transportistas no lograron estacionar sus vehículos frente a la sede del ministerio de Transporte como lo tenían previsto.
Policías antimotines y soldados del Ejército rodearon la sede del ministerio, mientras que otros efectivos de las Fuerzas Armadas en motocicletas escoltaron a los camiones durante el desplazamiento para evitar bloqueos de vías.
La Asociación Colombiana de Camioneros (ACC) informó que más de 100.000 transportistas participan en la protesta, pero el Gobierno sostiene que la cifra es menor.
La ACC exige que el Gobierno haga cumplir una tabla de fletes que está vigente con el argumento de que las empresas que contratan carga pagan precios menores lo que tiene al borde de la quiebra a los camioneros, a lo que se suma los altos costos de los combustibles y de los peajes.
"Así como estamos, estamos quebrados," dijo Enrique Hernández, un camionero que participó en la jornada de protesta de Bogotá.
El ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, mantiene una posición inflexible, sin que se vislumbre una solución a la huelga que comenzó a provocar alzas en los precios de los alimentos en algunas ciudades como Bogotá.
La huelga ha afectado las exportaciones de café, pero un mayor impacto en el mercado internacional del grano podría sentirse a partir de la próxima semana si no se llega a una solución, de acuerdo con los expertos.
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