.

.

Translate

sábado, 9 de agosto de 2008

Furor en La Habana por tienda de autoservicio


EFE
LA HABANA
EFE/Alejandro Ernesto
Fachada de la nueva tienda de autoservicio Trasval ubicada en pleno centro comercial de La Habana, Cuba.
Largas colas y un dispositivo de seguridad inusual en pleno centro comercial de La Habana han sido las cartas de presentación de la tienda de autoservicio Trasval, que hace furor en la Cuba comunista con su "estilo'' a la usanza de los grandes almacenes capitalistas.
Escaleras eléctricas que funcionan, cámaras de seguridad y anaqueles abarrotados de mercancías, con algunos productos casi estrafalarios para un cubano, como las alarmas contra el humo, hacen estos días que muchos habaneros hagan fila ante el establecimiento y bajo el sol, aún sin tener una idea clara de qué se vende.
Ubicada en un inmueble emblemático del corazón de la capital cubana, el del antiguo almacén "Tent-Cents'', la nueva Trasval abrió hace 20 días con una amplia oferta que incluye artículos de ferretería, limpieza, plomería (fontanería), accesorios de carros, electrodomésticos y zapatos, entre otros.
Este establecimiento estatal aparece en momentos en que el gobierno del presidente Raúl Castro ha lanzado una cruzada en favor de la calidad de los servicios y de la producción, llevando incluso a aprobar una resolución que vincula el cálculo de los salarios al cumplimiento de esos criterios.
En el caso del sector comercial minorista, la prensa cubana, toda oficial, se ha hecho eco en los últimos meses de las deficiencias del mercado en divisas, con denuncias y críticas a problemas como la garantía de los productos, el mal servicio de los vendedores, y el pobre surtido de mercancías.
Después de meses de preparación, el grupo empresarial Trasval ha posicionado la tienda como el centro comercial de moda, y despliega sin pudor un impresionante cuerpo de seguridad que incluye agentes en el reco- rrido desde la esquina donde los clientes hacen fila para entrar, situada a varios metros de la puerta principal del establecimiento.
"¿Esto es una tienda o una cárcel?", comentó Alejandro, un joven de 24 años, mientras superaba paso a paso la línea de "obstáculos'' para entrar a Trasval en una larga cola dispuesta en la esquina contraria a la de la puerta de acceso y supervisada por agentes.
En los pasillos de la tienda hay más personal de seguridad que acompaña a los vendedores, carteles que anun- cian el uso de un sistema de cámaras de alta tecnología, y una locutora que repite esa información, junto a otras noticias, por el audio interno del local.
La empresa, que tiene otras tiendas menores en el resto del país y cuyos servicios también incluyen recogida y traslado de valores, mensajería, protección y servicios técnicos, no incluyó entre la mercancía del nuevo local los equipos a los que el gobierno de Raúl Castro dio luz verde comercial el pasado abril.
No hay ciclomotores eléctricos, ni lectores de DVD, ni televisores u ordenadores, algunos de los productos que salieron de la lista censurada en las tiendas estatales este año, pero la oferta cubre otras áreas de demanda.
Tras salir de una de las cajas registradoras, Regina, una jubilada de 67 años, dijo que los artículos son "muy caros'', aunque ella resolvió su "problema'' en el departamento de "Todo por un precio'', donde los costos se aba- ratan, y cuya red desapareció por un tiempo de los centros comerciales.
"¡Una escoba con recogedor cuesta 15 pesos (convertibles o CUC)!'', comentó Regina asombradísima.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.