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martes, 12 de agosto de 2008

Tras referendo, Bolivia mira a nueva Constitución


LA PAZ (Reuters) - El Gobierno del presidente de Bolivia Evo Morales, fortalecido por un amplio respaldo en un referendo el domingo, se propone llamar a un diálogo que allane el camino para el avance de un proyecto de Constitución socialista, hasta ahora resistido por la oposición.
El mandatario indígena anunció el lunes que llamará a un diálogo sobre la controvertida nueva carta magna en el que participen no sólo el Gobierno y los prefectos opositores -que igualmente fueron ratificados en sus cargos en el referendo- sino también los "movimientos sociales."
En una conferencia de prensa con corresponsales internacionales, dijo que esperará los resultados oficiales de la consulta para llamar a la mesa de negociaciones, que según analistas y Gobiernos de otros países como Estados Unidos constituye la vía para resolver la crisis política del país.
El conteo oficial con el 63,18 por ciento de las mesas de votación daba a Morales una abrumadora victoria del 64,73 por ciento de los sufragios, confirmando las proyecciones de cadenas de televisión que anticiparon también la ratificación de cuatro de seis prefectos opositores.
"No es problema de Evo, de si voy a ceder, se trata de buscar consenso con todos porque el acuerdo depende del pueblo, no de Evo," dijo el gobernante indígena.
"Hay que escuchar a los prefectos pero también escuchar qué dicen los movimientos sociales," agregó, llamado a líderes opositores como el prefecto derechista de Santa Cruz, Rubén Costas, a que "si tienen un mensaje radical, que depongan su actitud y trabajemos juntos."
Costas, quien calificó a su ratificación como un impulso a las autonomías regionales, amenazó el domingo tras la votación que el Gobierno de Morales se metería en "un callejón sin salida" si pretendiese acelerar la aprobación de una nueva Constitución a la que tachó de totalitaria.
Pero el Gobierno de Morales prefiere apostar al diálogo y si éste se agota, ir a otro referendo para que sea el pueblo el que decida.
El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, admitió que "es probable que no encontremos los acuerdos que los bolivianos esperan de este trabajo del diálogo. Pero para eso está nuevamente un referendo dirimitorio."
"Deberíamos inaugurar el año 2009, en términos muy generales, con la convocatoria a un referendo que dirima la aprobación o no de la nueva Constitución," agregó en declaraciones a la televisión estatal.
Morales, cuyo respaldo electoral se concentra en los departamentos de las tierras altas del occidente de la nación más pobre de Sudamérica, aceptó someterse al referendo en busca de romper el bloqueo opositor a su plan de instaurar una Constitución para dar más poder a la mayoría indígena y fortalecer el proceso de nacionalización de la economía.
MENSAJES EXTERNOS
Al saludar el referendo, Estados Unidos instó el lunes al Gobierno y la oposición de Bolivia a que se sienten a conversar y a que "todas las partes aprovechen esta oportunidad para empezar un diálogo franco y resolver sus diferencias y definir un camino hacia adelante que una a todos los bolivianos."
Morales agradeció los diversos mensajes que le llegaron desde el extranjero, especialmente uno, muy breve, de su amigo el retirado líder cubano Fidel Castro.
"Evo: Felicidades ¡Ha sido una colosal victoria!," dijo el mensaje de Castro enviado por correo electrónico, según una copia distribuida por el Gobierno boliviano.
Al coincidir con la exhortación de Washington, analistas dijeron que el empate entre el Gobierno y la oposición obligará a un diálogo o se podría profundizar el cisma político que divide al país.
"No ha habido cambios trascendentales en el mapa político boliviano (...) Como resultados no encontramos que ha habido una pista de solución a la crisis política," dijo el lunes la analista política María Teresa Zegada a la red televisiva ATB.
"Al presidente lo pone en una situación muy difícil en el sentido de que necesita generar acuerdos con estas regiones," agregó.
Una de las situaciones más complejas se vivía en el departamento de Cochabamba, en el centro del país, donde el prefecto opositor Manfred Reyes Villa desconoció el resultado del referendo, que lo revocó en el cargo.
Como había anticipado, Reyes, quien sostuvo que hubo un fraude y que el referendo es ilegal, llegó temprano a trabajar a su despacho, fuertemente resguardado por la policía.
"Aquí no se trata de quedarse en un cargo, sino de respetar la ley. Yo estoy en esa dinámica y reitero que no es mi propósito llevar a mi pueblo cochabambino a la violencia, pero vamos a hacer respetar la ley," dijo Reyes a periodistas.

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