Un informe devastador
Amnistía Internacional acaba de hacer público su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en todos los países del mundo y, como era de esperar, Venezuela ocupa un lugar preponderante entre las naciones que más irrespetan esos derechos. De nuevo, una ONG pone en tela de juicio a nuestro país, pero esta vez no se trata de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a la cual el oficialismo acusa de ser un instrumento del imperio y todas esas barbaridades que acostumbran a decir cada vez que alguien pone al descubierto las violaciones que aquí se cometen.
En el documento, Amnistía Internacional denuncia la represión de la disidencia en Venezuela, y agrega también que continúan las intimidaciones contra los activistas de derechos humanos que denunciaron abusos y crímenes cometidos por cuerpos de seguridad. Para la organización, durante el año 2010, el régimen de Hugo Chávez "procesó por cargos de motivación política a personas que habían criticado al Gobierno, aparentemente con el fin de silenciarlas".
Además, la reconocida ONG puso en entredicho la independencia del Poder Judicial en Venezuela y señaló como ejemplo el caso de la jueza María Lourdes Afiuni, "detenida en diciembre de 2009 por cargos infundados" y que, al finalizar 2010, aún esperaba juicio en prisión, donde era amenazada por otros presos y no recibía asistencia médica".
Subraya el informe de la organización defensora de los derechos humanos que "tres relatores especiales de la ONU calificaron la detención de la juez como un revés para la independencia de jueces y abogados en Venezuela y reclamaron su libertad inmediata e incondicional".
Casos como la detención de Oswaldo Álvarez Paz, Richard Blanco, Guillermo Zuloaga, Wilmer Azuaje y Rubén González, entre otros, son significativamente mencionados en el informe de Amnistía Internacional. Tampoco escapa de atención en el documento la grave situación de las prisiones y la incapacidad de las autoridades de hacer frente a la alta incidencia de crímenes contra las mujeres.
Resulta lamentable que, otra vez, una organización internacional de prestigio denuncie ante el mundo entero a Venezuela como un país forajido y violador de los derechos humanos. Lo peor es que, a pesar de las constantes y reiteradas denuncias a escala mundial, el gobierno bolivariano sigue siendo sordo y ciego a la hora de investigar y castigar las agresiones a los ciudadanos de parte de los cuerpos policiales y de seguridad, así como la indefensión en que se encuentra ante las actuaciones sesgadas políticamente por parte de la Fiscalía y del Poder judicial en general.
Como ya es una viciosa costumbre, pronto veremos a los jerarcas del régimen acusar a Amnistía Internacional de ser aliada del imperio, o a la defensora del puesto diciendo que Venezuela es la cuna del respeto a los derechos humanos. Pero igual nos raspan internacionalmente en esa materia ciudadana.
En el documento, Amnistía Internacional denuncia la represión de la disidencia en Venezuela, y agrega también que continúan las intimidaciones contra los activistas de derechos humanos que denunciaron abusos y crímenes cometidos por cuerpos de seguridad. Para la organización, durante el año 2010, el régimen de Hugo Chávez "procesó por cargos de motivación política a personas que habían criticado al Gobierno, aparentemente con el fin de silenciarlas".
Además, la reconocida ONG puso en entredicho la independencia del Poder Judicial en Venezuela y señaló como ejemplo el caso de la jueza María Lourdes Afiuni, "detenida en diciembre de 2009 por cargos infundados" y que, al finalizar 2010, aún esperaba juicio en prisión, donde era amenazada por otros presos y no recibía asistencia médica".
Subraya el informe de la organización defensora de los derechos humanos que "tres relatores especiales de la ONU calificaron la detención de la juez como un revés para la independencia de jueces y abogados en Venezuela y reclamaron su libertad inmediata e incondicional".
Casos como la detención de Oswaldo Álvarez Paz, Richard Blanco, Guillermo Zuloaga, Wilmer Azuaje y Rubén González, entre otros, son significativamente mencionados en el informe de Amnistía Internacional. Tampoco escapa de atención en el documento la grave situación de las prisiones y la incapacidad de las autoridades de hacer frente a la alta incidencia de crímenes contra las mujeres.
Resulta lamentable que, otra vez, una organización internacional de prestigio denuncie ante el mundo entero a Venezuela como un país forajido y violador de los derechos humanos. Lo peor es que, a pesar de las constantes y reiteradas denuncias a escala mundial, el gobierno bolivariano sigue siendo sordo y ciego a la hora de investigar y castigar las agresiones a los ciudadanos de parte de los cuerpos policiales y de seguridad, así como la indefensión en que se encuentra ante las actuaciones sesgadas políticamente por parte de la Fiscalía y del Poder judicial en general.
Como ya es una viciosa costumbre, pronto veremos a los jerarcas del régimen acusar a Amnistía Internacional de ser aliada del imperio, o a la defensora del puesto diciendo que Venezuela es la cuna del respeto a los derechos humanos. Pero igual nos raspan internacionalmente en esa materia ciudadana.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.