En los momentos críticos en los que ha visto comprometida su reelección, Hugo Chávez ha inventado algún programa social para mitigar el hambre de un pueblo marginado, que no encuentra trabajo fijo porque no hay activación de la economía, ni está en capacidad de emprender la creación de una empresa más de la de revendedor de algunos artículos de primera necesidad en las principales calles de nuestras ciudades. Y aunque sólo una parte del dinero aprobado para poner a funcionar dichas misiones, es lo que le ha llegado a los desempleados, porque otra parte se queda en los vericuetos de la corrupción, en algunos casos le dio resultado que buscaba: aumentar el número de votos necesarios para ganar algunas elecciones.
Si después de 12 años en el gobierno no ha podido construir siquiera la mitad de las que anualmente se construyeron durante los gobiernos de la denostada IV República, y otras misiones como la de Barrio Adentro que le dieron resultados favorables en varias elecciones, pero por incapacidad y corrupción, según denuncia hasta del propio Presidente en alguno de sus programas dominicales, fueron abandonadas, todo indica que esta Misión Vivienda podría fracasar, si la pone en manos de los mismos incapaces y corruptos que hundieron y abandonaron Barrio Adentro. La gran tragedia que provocó el exceso de lluvias recientemente, se repetirá y los pobres seguirán siendo llevados a refugios insalubres.
Para que esta Misión tenga éxito se requiere que participen en su ejecución, no sólo el gobierno, sino también las comunidades y la empresa privada, con larga experiencia en la materia, y cuya administración debe ser sometida a una verdadera y rigurosa contraloría social, aunque algunos técnicos expresan dudas acerca de la capacidad del gobierno para construir 350.00 viviendas entre 2011 y 2012.
A lo que hay que agregar que este no es el único problema grave que debe resolver el gobierno en 2 años. Millones de venezolanos son víctimas del hampa desbordada, frente a cuyos crímenes, algunos funcionarios policiales han aparecido como cómplices, y otros se quejan de la benevolencia o venalidad de algunos jueces. Los hospitales abandonados, sin insumos suficientes para atender a los enfermos, con médicos y enfermeros mal pagados, aumentan el deterioro de la salud de los más pobres. Y la inflación o el alto costo de la vida, que ha reducido a sal y agua el último aumento de sueldos y salarios decretado por el Comandante en Jefe, agravan la mala calidad de vida desde los sectores de menores ingresos hasta la clase media. Y si los sueldos y salarios sólo alcanzan a duras penas para comer, ¿cómo hará una familia para adquirir una de las viviendas ofrecidas en plena campaña electoral?
La prolongación en el tiempo de una política populista, apoyada en las grandes necesidades económicas de miles o millones de hombres y mujeres de nuestros barrios pobre, y no el estímulo al desarrollo económico para garantizarle al trabajador un ingreso semanal, quincenal o mensual, con prestaciones sociales suficientes para vivir dignamente y poder adquirir una vivienda, será un nuevo y posiblemente definitivo fracaso de Hugo Chávez, que lo lleve a la pérdida del poder en las próximas elecciones.. Los vaivenes de una política que a base de dádivas, porque desaparecen cuando bajan los precios del petróleo o se las roban algunos funcionarios oportunistas y corruptos, le ha permitido el desempleado descubrir que su situación es insostenible, que no tiene garantías de permanencia en sus ingresos, hasta que se cansa de ser manipulado para que otros se beneficien. De allí que las encuestas registren la caída de Hugo Chávez en la voluntad popular, en la conciencia de quienes le acompañaron por más de 11 años y no ven la posibilidad de mejorar su nivel de vida, si no se produce un cambio en la conducción del país.
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