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jueves, 14 de julio de 2011

Editorial El Nacional

La crisis carcelaria
¿Presos liberados?

Después de 26 días de la "toma militar" de la cárcel Rodeo II, se termina el conflicto más importante vivido en el sistema penitenciario venezolano en los últimos 15 años. Con ello se desenmascaró el gran fracaso del Plan Bolivariano de Humanización Penitenciaria y quedó al descubierto que el control de las prisiones está en poder de los presos y sus pranes, quienes han demostrado mejor organización y trabajo en equipo que el propio Gobierno, al extremo de jugar con las autoridades durante un buen tiempo.
Los sucesos de Rodeo reafirmaron lo que han venido denunciando las ONG ante organismos internacionales, como lo es el ingreso de armas y drogas a las cárceles por parte funcionarios de la Guardia Nacional. El que hayan metido presos al director de este centro penitenciario, así como a un capitán que comanda la GN en ambas cárceles, lo ratifican.

Lo insólito es que el jefe de la revolución en su cuenta Twitter escribió que la operación Rodeo había sido "un ejemplo supremo de respeto a los derechos humanos". Esto igualmente lo repitieron sus ministros Izarra y El Aissami y el diputado Diosdado Cabello, quienes se vanagloriaban de lo respetuoso que habían sido de los derechos de los reos, como si nadie supiera que si hay un lugar donde los derechos de las personas son violados constante y reiteradamente es en nuestras cárceles, que se han convertido en depósitos de seres humanos sin ningún tipo de derechos y donde se vive en condiciones infrahumanas.
El oficialismo quiere seguir vendiendo su gran deseo de humanizar las cárceles, pero no explican cómo entran las armas que durante el año 2010 cobraron la vida de 476 reclusos y que, en lo que va de 2011, superan los 200 homicidios convirtiéndonos en el país con las prisiones más violentas del continente. Tampoco nos dicen por qué, si sólo hay espacio para tener 14.500 reclusos, el Gobierno bolivariano encierra a la fuerza a 50.000 personas con un hacinamiento de más de 300%.
Es absurdo que se pretenda continuar con un plan de humanización que ya demostró que fracasó rotundamente, o que se pretenda discutir un Código Penitenciario que nunca se va a poder ejecutar con el desastre comprobado que se vive en nuestras cárceles.
Resulta asombroso que nombren a un ministro de Asuntos Penitenciarios cuando está demostrado que el control de las cárceles lo tienen los pranes, a menos que piensen nombrar al pran "Oriente" como coordinador del ministerio. Por cierto, aun no se sabe su paradero.
Lo que sucedió en Rodeo II es sólo un alerta de lo que se vive en las 33 cárceles del país: la posesión de armas, drogas, el retardo procesal, hacinamiento, ocio, falta de personal preparado, constantes violaciones a los derechos humanos y el control de los recintos por los pranes no es un hecho aislado en Rodeo, sino que se vive en todo el sistema penitenciario, y no se le ha dado solución. El conflicto aún no ha terminado.

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