Foto: Miguel Otero Silva y María Teresa Castillo en Macondo, la residencia familiar en Caracas
Recordada por su lucha contra los regímenes dictatoriales y su promoción de la cultura, Castillo nació el 15 de octubre de 1908 en Cúa, estado Miranda, en la hacienda familiar “Bagre”, dedicada a la producción de café.
Cuando sólo contaba con dos años de vida, murió su padre y su familia marchó a Caracas.
Sobre aquella época Isa dobles recoge palabras de María Teresa Castillo: “Éramos pobres, pobrísimas. Y en mi familia había sin embargo, el afán de que figurásemos en la “sociedad” que hoy en día está tan mal parada. Pero en aquella época la sociedad estaba constituida por familias de apellidos. Yo me acuerdo que desde chiquita yo me burlaba de eso. A mi eso me chocaba, me parecía humillante pretender ser lo que no éramos”.
En 1934, emigró a Nueva York, donde trabajó en una fábrica como costurera. Luego intentó permanecer en Estados Unidos, pero ninguna de sus gestiones resultó porque estaba sindicada como revolucionaria.
“¡Casi treinta años de una dictadura y aquí no pasaba nada! ¡Aquí todo el mundo estaba dominado por un sistema de represión horroroso! Este país tenía que salir tarde o temprano de ese aplastamiento”
Regresó a Venezuela en 1935, tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, y fue detenida ese mismo año en la Jefatura Civil de La Pastora por repartir propaganda subversiva.A juicio de María Teresa Castillo, Venezuela pasó casi 30 años como si estuviera en la edad media con la dictadura de Juan Vicente Gómez.
“¡Casi treinta años de una dictadura y aquí no pasaba nada! ¡Aquí todo el mundo estaba dominado por un sistema de represión horroroso! Este país tenía que salir tarde o temprano de ese aplastamiento”, le declaró a Isa Dobles.
Cuando fue puesta el libertad se unió al movimiento literario “Grupo Cero de Teoréticos”. Desde su fundación en 1941, Castillo trabajó en el diario Últimas Noticias, y en 1946 ingresó a la Escuela de Periodismo. Ese mismo año contrajo matrimonio con el escritor y periodista Miguel Otero Silva, cofundador de El Nacional y amigo suyo desde 1928.
Durante toda su vida fue promotora una cultural ligada al crecimiento intelectual de su país. Participó en la fundación de instituciones como el Ateneo de Caracas (de la cual fue presidenta vitalicia), el Museo de Bellas Artes, Museo de los Niños entre otras instituciones trascendentales.
Recibió numerosos homenajes en el mundo de la cultura. La Casa de la Cultura de Chacao recibió su nombre al igual que el premio instituido por el Ateneo de Caracas y la Enciclopedia Británica, el premio al largometraje Nacional de mayor calidad artística entregado en ocasión del Festival del Cine en Mérida de 1987 y la Orden creada por la Gobernación del Estado Miranda que se otorga a los pioneros de las artes y la cultura de ese estado.