Confían en la "toma de Caracas" para impulsar la lucha | Foto Henry Delgado / Archivo
Las trabas del CNE dividieron las visiones: el
G4 trabajará por el referéndum en 2016, pero se discute constituyente,
enmienda o 350
La
incertidumbre que generó el Poder Electoral alrededor del referéndum
revocatorio dividió a la Mesa de la Unidad Democrática. Al anunciar que
la recolección de firmas podría hacerse a finales de octubre, se
complicó la posibilidad de que la consulta se haga en 2016, pero no se
imposibilitó. Si bien en la alianza se mantiene el compromiso de pelear
para revocar a Nicolás Maduro este año, hay grupos que comienzan a
evaluar otras opciones para el cambio de gobierno.
La
protesta nacional del 1º de septiembre, denominada la “toma de
Caracas”, es el pegamento entre los partidos: muchos consideran que será
el inicio de la presión social para lograr el revocatorio este año,
pero otros creen que podría impulsar la desobediencia civil (artículo
350 de la Constitución) si se cierran las demás vías democráticas para
el cambio.
“El
gobierno quiere matar el revocatorio mediante complicaciones
procedimentales. Intentó hacer las regionales y evitar el referéndum,
pero los gobernadores del PSUV no aceptaron salvar a Maduro a expensas
de ellos. Ahora en la oposición se examinan otras posibilidades”,
agregaron las fuentes.
Pero
la MUD parece haber aprendido la vieja premisa de que “los trapos
sucios se lavan en casa”, pues los dirigentes de sus cuatro principales
partidos (G4) aseguran que la prioridad será el pelear por el
revocatorio en 2016.
Solo revocatorio.
El principal promotor del referéndum revocatorio en 2016 es Henrique
Capriles (Primero Justicia), quien ha insistido en que aún con los
lapsos del CNE, la consulta será este año.
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