Foto: Cortesía
Redacción 2001
La decisión del gobierno de eliminar cinco ceros al bolívar, dos más
de los que estaban previsto, desató dudas y temores entre los
venezolanos que temen que la medida podría alentar el aumento de los
servicios públicos y la gasolina, y acelerar el avance de la hiperinflación que se proyecta en un millón por ciento para este año.
Los anuncios sobre la reconversión monetaria y el anclaje del bolívar
a la moneda virtual del petro generaron críticas entre analistas,
empresarios y opositores que estiman que las medidas no ayudarán a
superar la crisis que tiende a agravarse ante los problemas que enfrenta
la industria petrolera, corazón económico del país, por la caída de la
producción y las dificultades financieras.
En junio se reportó una inflación diaria de 2,8% lo que llevó la tasa mensual a 128,4% y la anualizada a 46.305%, de acuerdo con estimaciones de la Asamblea Nacional, que controla la oposición. El Fondo Monetario Internacional
indicó a inicios de semana que la inflación podría saltar en Venezuela a
1.000.000% al cierre del año, una tasa récord en la región que llevaría
el país petrolero a una situación similar a la que enfrentó Alemania en 1923 o Zimbabue en 2008.
La crisis económica mantiene en la pobreza a 87% de la población, y
hace que 9 de cada 10 venezolanos no pueden pagar su alimentación
diaria, reveló una encuesta que realizaron el año pasado las tres
principales universidades del país.
El gobierno espera sacar en las próximas dos semanas varios millones
de piezas de billetes e incorporar una moneda de 50 céntimos y otra de
un bolívar, además de ocho billetes de 2, 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500
bolívares.
El presidente Nicolás Maduro dijo que el “bolívar soberano” entrará
vigencia el 20 de agosto, pero algunos analistas prevén que el proceso
podría prorrogarse por segunda vez consecutiva debido a que es muy corto
el plazo para repartir los nuevos billetes en todo el país y preparar a
los bancos y a la población.
El Gobierno había previsto inicialmente que la
reconversión se iniciaría el 4 de junio, pero luego lo extendió hasta el
4 de agosto por solicitud de la banca que pidió un tiempo adicional
para adaptar sus sistemas al nuevo cono monetario.
“Lo que están es quitándole los ceros, pero todo continua igualito”,
afirmó Asdrúbal González, un carnicero de 66 años, al reconocer que no
cree que las medidas anunciadas detengan el vertiginoso avance de los
precios que mantiene postrados a millones de venezolanos que tratan de
sobrevivir con un salario mínimo de menos de dos dólares al mes en medio
de la peor crisis en décadas.
Mientras corta con un afilado cuchillo la grasa a un trozo de carne
que está preparando para la venta en un improvisado estante de madera de
un mercado callejero del este de la capital, González indicó que teme
que las medidas obliguen a un ajuste de la gasolina y el transporte, lo
que sostuvo que “hará que suba todo”.
“Esto es una locura porque a dos semanas del inicio de la
reconversión no le han enseñado al pueblo cómo quitarle cinco ceros a la
moneda, y ¿dónde están los billetes?, y ¿cómo pagamos?”, indicó molesta
Laura Pérez, una ama de casa de 55 años, mientras recorría un pequeño
mercado callejero buscando alimentos a bajos precios para llevar a su
casa.
El vicepresidente económico Tareck El Aissami
aseguró que la reconversión monetaria permitirá “defender y mejorar” el
poder adquisitivo de la clase trabajadora ante la aceleración de los
precios. “La guerra económica, la guerra de los precios, la especulación criminal, brutal, tiene su hora y su fin”, señaló.
Durante una alocución en el palacio presidencial, El Aissami dijo que
el Ejecutivo enviará a la oficialista Asamblea Nacional Constituyente
un proyecto de reforma de la ley sobre ilícitos cambiarios que abrirá la
posibilidad de inversión en moneda extranjera y facilitará a los
inversionistas la repatriación de sus capitales en diversas divisas. En
Venezuela está vigente desde hace quince años un estricto control de
cambios.
El diputado opositor José Guerra, integrante de la
Comisión de Finanzas del Congreso, afirmó que “no hay una sola medida
para bajar la hiperinflación” y que en breve tiempo el avance de los
precios se comerá el nuevo cono monetario.
Guerra dijo a la AP que el gobierno no ha aclarado cómo quedarán las
tarifas de los servicios públicos y de transporte, así como la gasolina,
que se vende a 6 bolívares (menos de un centavo de dólar) el litro |
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