A Nicolás Maduro le inspira la advertencia que le hizo el presidente Donald Trump de «no hacerse el duro porque será lo último que haga». En efecto, el ultimátum le viene como anillo al dedo pues trata de hacerse el duro desafiando todas las medidas, sanciones, bloqueos y presiones puestas en marcha desde hace cuatro meses para mostrar que no renuncia al poder haga lo que haga en su contra el poderío aeronaval de Estados Unidos.
Por ABC
La última medida de la serie se dictó a comienzos de diciembre cuando Trump ordenó bloquear a todos los buques petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela. Dicho y hecho, los efectivos de la marina de EE.UU. persiguieron e interceptaron dos petroleros de gran capacidad: el Skipper y el Centuries. Ambos cargaban casi cuatro millones de barriles de crudo venezolano. También siguieron durante tres días al Bella1 pero como estaba vacío lo dejaron ir.
Desde 2019, más de 100 buques petroleros han sido sancionados por transportar crudo venezolano. Sin embargo, el régimen chavista ha logrado evadir las sanciones comercializando el crudo con grandes descuentos en el mercado negro con una ‘flota fantasma’ de barcos que apagan el transpondedor para no ser detectados, y cambian de nombre y bandera para despistar en Asia. En este tráfico marítimo ilegal se han beneficiado Cuba, Irán, Rusia y China.
Maduro ha hecho gala de su resistencia en las fiestas navideñas frente al asedio militar de EE.UU. Baila, canta y cena en barrios populares de Caracas. Sale todos los días en la televisión estatal como si no pasara nada frente a las costas de Venezuela ni le importara el bloqueo a la industria petrolera y sus consecuencias.
Tampoco le intimida la enorme presencia militar en el Caribe con más de 15.000 soldados, ocho destructores, un submarino de propulsión nuclear, aviones caza S-35, el mayor submarino de su flota y el mayor portaviones del mundo, el Gerald R. Ford.
El régimen chavista está acumulando la flota petrolera en su costa. Solo en la refinería de Amuay, situada en la costa occidental de la Península de Paraguaná (estado Falcón) «hay 40 buques varados», asegura el sindicalista petrolero Iván Freites a ABC. Estos buques esperan las instrucciones de sus dueños para ver si continúan fondeados o regresan a otros mares.
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