Delcy Rodríguez también otorgó contratos de petróleo al dueño de las gafas Hawkers. El régimen chavista concedió a Leopoldo Alejandro Betancourt la extracción de crudo a través de North American Blue Energy Partners (Nabep), una compañía registrada en Barbados en la que está asociado con el estadounidense Harry Sargeant III. La presidenta de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos puso en marcha un sistema de concesiones después de ser nombrada ministra de Petróleos e Hidrocarburos. Betancourt también compartió negocios con Alberto Cortina, por el que el expresidente de PDVSA Rafael Ramírez asegura que medió el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
Por Enrique Morales / Fran Serrato / theobjective.com
Venezuela activó bajo el mando político de Delcy Rodríguez una vía contractual para incorporar socios privados al negocio del crudo sin un nivel de trazabilidad pública equiparable al de una concesión ordinaria: los Contratos de Participación Productiva. No existe un registro oficial accesible que permita conocer cuántos se han firmado, con qué empresas y bajo qué condiciones económicas. Ese vacío obliga a reconstruir el mapa por piezas dispersas: documentos indirectos, anuncios, filtraciones y trabajos de investigación.
La documentación a la que ha tenido acceso THE OBJECTIVE muestra que el chavismo habría favorecido con estos contratos al menos a 16 empresas, aunque solo ha trascendido el nombre de media docena. En este contexto aparece el nombre de Betancourt. Hawkers, una revolucionaria empresa centrada en gafas de sol, le nombró presidente en noviembre de 2016, tras aportar capital. La compañía reforzó la gestión en octubre de 2022 con el fichaje de Pedro Beneyto como CEO para pilotar una nueva etapa de crecimiento.
El plan de Delcy Rodríguez
La conexión de Betancourt con el crudo en Venezuela nace con Nabep, la firma asociada al magnate estadounidense Harry Sargeant III. El dueño de las gafas Hawkers está considerado como un bolichico, término que hace referencia a los jóvenes empresarios venezolanos que amasaron grandes fortunas aprovechando sus vínculos con el chavismo. En ese grupo están incluidos Pedro Trebbau y Francisco Convit.
Con apenas 30 años, y a través de su empresa Derwick Associates, Betancourt obtuvo 12 de los 14 grandes contratos energéticos que otorgó el gobierno liderado entonces por Hugo Chávez. En esa decisión habría resultado esencial su cercanía con Javier Andrés Alvarado Pardi, hijo del expresidente de la Electricidad de Caracas, empresa que habría recibido unos 2.900 millones de dólares (2.490 millones de euros) en sobreprecios, según la asociación Transparencia Venezuela en el Exilio.
El exembajador venezolano en Estados Unidos Otto Reich le acusó de delitos de fraude electrónico, difamación, crimen organizado y conspiración por los escándalos de corrupción. Debido a estos, habría dejado de satisfacer las contrataciones sin licitación que recibió para atender la crisis eléctrica que sufrió el país latinoamericano en 2010. La sentencia fue favorable a Betancourt. La justicia estadounidense también le relacionó con el desfalco de 1.200 millones de dólares de PDVSA, la petrolera estatal de Venezuela.
En Venezuela, las investigaciones judiciales contra Betancourt se habrían cerrado por falta de pruebas, aunque el actual fiscal general, Tarek William Saab, y el predecesor de Delcy Rodríguez en la cartera de Petróleos e Hidrocarburos, Tareck El Aissami, lo mencionaron como receptor de fondos de PDVSA. El bolichico accedió al negocio petrolero a través de Nabep.
El negocio del petróleo
La compañía fue creada en 2024 y está vinculada a la firma de contratos con PDVSA dentro del sistema de los Contratos de Participación Productiva. Nabep incluso usó en Caracas las mismas oficinas en las que se alojó Derwick Associates, según la web venezolana Armando.info. Estos acuerdos no se limitan a la producción: el incentivo principal está en la comercialización del crudo, el tramo donde se convierte petróleo en ingresos y en el que suelen darse importantes intermediaciones.
El acuerdo incluía la firma del entonces presidente de PDVSA, Pedro Tellechea, encarcelado meses más tarde acusado de corrupción. El contrato establecía las condiciones para operar en Petrozamora, la empresa mixta responsable de la explotación petrolera de varios campos en el Estado de Zulia, la tradicional cuenca petrolera a orillas del Lago de Maracaibo, en el noroeste de Venezuela.
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