El pasado mes de febrero, Delcy Rodríguez, se reunió en Caracas con el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright. Tras esa cita, los anuncios sobre proyectos en extracción y abastecimiento de gas, petróleo y electricidad no se hicieron esperar, igual que el llamado de Rodríguez a las compañías transnacionales para que inviertan en Venezuela.
Por Mónica Nanjari | DW
Es así como a fines de marzo se dio a conocer la visita de delegados de la corporación alemana Siemens y la estadounidense General Electric a Venezuela, con el objetivo de evaluar el nivel de inversión necesaria en la deteriorada infraestructura eléctrica de ese país, paso indispensable para volver a darle estabilidad a su suministro eléctrico.
Los especialistas de Siemens realizaron inspecciones técnicas en las centrales hidroeléctricas Guri, Caruachi y Macagua. También estuvieron en el complejo del Bajo Caroní, en el estado Bolívar. Tras el análisis, se espera que la empresa alemana presente su propuesta para iniciar un plan de recuperación de la red eléctrica antes de que termine este año.
Esta sería una de las iniciativas más concretas emprendidas por una empresa transnacional. En una primera etapa, el trabajo estaría centrado en Zulia, una de las regiones venezolanas más afectadas por los apagones. «Gracias a ese diálogo diplomático (con Estados Unidos) puedo decir que ya nosotros estamos en relación directa con Siemens y con General Electric para resolver el problema eléctrico en el estado Zulia», fueron las palabras de Delcy Rodríguez al anunciar la eventual inversión de estas compañías extranjeras en Venezuela.
Para Luisa Ramírez, politóloga de la Universidad de Heidelberg, la posibilidad de inversión de una empresa alemana como Siemens es lógica. «La ventana de oportunidad para una estabilización y transición, y una infraestructura en terribles condiciones en Venezuela, genera una demanda enorme y representa grandes oportunidades de negocio para empresas como esta, no es sorprendente que quieran evaluar la opción. Sobre todo, en el contexto de estancamiento económico en Alemania».
Ramírez cree que «la existencia de conversaciones de negocios en plena transición puede brindarle la oportunidad a Siemens de continuar y seguir desarrollando relaciones comerciales con el Estado venezolano en condiciones democráticas».
Una visión que comparte Diana Luna, analista política de la Fundación Friedrich Naumann, cercana al partido liberal alemán, quien señala a DW que, «en este momento, Venezuela es un país con mucho riesgo, pero también muy atractivo para la inversión. Y aunque ha disminuido su nivel de inseguridad, la mejor garantía para las empresas es que se establezca un Gobierno elegido democráticamente».
Además, Luna prevé que, «en el escenario actual, una posible inversión de Siemens y General Electric podría traer consigo un derrame de inversión extranjera directa, no solo porque se necesita de un sistema eléctrico estable para aumentar la producción de petróleo, sino porque también puede expandir otro tipo de industrias en Venezuela”.
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