El Partido Republicano llega al tramo final de las midterms cercado por la creciente impopularidad de Donald Trump, el descontento por el costo de vida y la acción militar en Irán. Ante la falta de relevo en la derecha y el empuje de nuevas figuras demócratas, los conservadores no solo arriesgan la Cámara de Representantes, sino también el control del Senado

Las midterms del próximo martes parecen augurar una derrota del Partido Republicano que no solo le costaría la Cámara de Representantes —algo habitual para el partido que controla la Presidencia—, sino que además podría hacerle perder el Senado. Todo esto en medio de una impopularidad cada vez mayor de su principal referente: el presidente Donald Trump.
No se trata de un panorama nuevo para el dignatario, quien desde que asumió su segundo mandato en la Casa Blanca ha enfrentado continuos retos en sus niveles de popularidad.

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