«Veinte hombres, sin una sola baja, nos mataron a cientos… Te lo juro, nunca he visto nada parecido. Ni siquiera nos podíamos levantar después de que utilizaran esa arma de ultrasonidos o lo que fuera».
Por: El Español
Son palabras de uno de los guardaespaldas de Nicolás Maduro en un vídeo que se ha hecho viral, entre otras cosas, porque la propia portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, lo ha compartido entre sus seguidores.
«Fue como si nos explotara la cabeza desde dentro, algunos empezamos a sangrar por la nariz y otros, a vomitar sangre», añadía.
Por supuesto, el testimonio hay que cogerlo con pinzas puesto que parte del anonimato. Puede que realmente quien esté hablando fuera parte del equipo de seguridad de Maduro y puede que sea un señuelo.
También puede que su historia sea verdad o puede que sea una excusa para justificar la escasa resistencia que opusieron a los Delta Force estadounidenses.
En cualquier caso, la descripción cuadra con los efectos de la nueva arma EPIC —Control Electromagnético de Inhabilitación Personal, en sus siglas en inglés— que el Departamento de Defensa comprara en 2017, bajo el primer mandato de Donald Trump.
El objetivo de EPIC es precisamente anular concentraciones de tropas enemigas sin necesidad de matarlas.
Puedes leer la nota completa en El Español

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